Lunes de intangibles: Conversaciones con valores

09 de septiembre de 2019

Cualquier oportunidad para seguir aprendiendo es buena, y más al ritmo que evoluciona y cambia todo. Por eso aprovechamos esta nueva edición de nuestros #LunesDeIntangibles para seguir retomando temas de interés y deternernos a hablar sobre Conversaciones con valores.

Antes de verano tuvimos la oportunidad de asistir a este ciclo de conversaciones organizado por 21 Gramos y la revista Ethic. Juntos, presentaban un numero especial de la mencionada revista, en la que nosotros también pudimos colaborar con un artículo en el que nuestro CEO, Ángel Alloza, debatía sobre el papel de los CEO frente a la Agenda 2030. Repletos de este y muchos otros contenidos de calidad, asistimos a la jornada de presentación de la publicación con el objetivo de recoger algunos de los aprendizajes e ideas que hoy os compartimos:

  • Mucho por hacer

Ser empresario hoy no goza de buena reputación, a menudo esta figura es percibida y asociada a intereses económicos únicamente. Por eso es necesario reivindicar la figura del empresario de empresa sostenible como profesional que impulsa buenas prácticas empresariales en pro de la sostenibilidad y bienestar social. Esto es sin duda un trabajo de constancia y trabajo en el que aún hay mucho por hacer. En España no existe una figura jurídica «empresa social» que defina y de valor a un tipo de empresa que se constituye desde su origen como una empresa con fin de crear valor para la sociedad. Este podría ser un camino como apuntaba en el encuentro Antonio Espinosa, CEO de Auara.

  • Consumocracia

Se ha hablado mucho del activismo del consumidor y del poder que este tiene sobre las marcas. Hay diferentes maneras en que podemos ejercer este poder como consumidores, pero una de las que más impacta es el consumo en sí mismo. Con cada ejercicio de consumo estamos recompensando una cadena, unos valores y una manera de ser y hacer empresa. Esta es la idea fuerza sobre la que Brenda Chávez, periodista especializada en sostenibilidad y cultura, escribe en Tu consumo puede cambiar el mundo: el poder de tus elecciones responsables, conscientes y críticas.

  • Liderazgo transformador

En la transformación que están viviendo las empresas, el liderazgo tiene una función clave. Para Antonio Espinosa, un buen líder tiene que ser quien tenga en mente la big picture pero sin por ello perder el sentido de lo pequeño. Es imprescindible empezar por hacer feliz al trabajador que está a tu lado, es así como se construye una base sólida que soporte lo demás. El propósito está en los líderes y en las personas que están dentro de la empresa, cada uno tiene una parte de ese liderazgo, y es esencial hacer participes de este a las personas. Esto genera vinculación con lo que la empresa hace y dice, y así es como se logra un propósito que de verdad cale en la organización.

  • Mathética

La velocidad a la que avanza la tecnología no hace sino acelerarse, esto facilita y simplifica muchas tareas pero es cierto que también nos pone deberes. En este sentido, Juan María Aramburu, CEO de Keepler, habló de la importancia de aplicar y trasladar la ética al software (algoritmos éticos). Ante el rápido avance de la tecnología debemos plantearnos en quién debe recaer la responsabilidad de que la tecnología sea ética.

  • Cuando te posicionas

El cambio es algo constante a lo que casi nos hemos acostumbrado, sin embargo, mientras todo cambia, lo que permanece es el ser humano. Tenemos distintos móviles, distintas herramientas o tecnología nuestro servicio, pero en el fondo los mismos miedos y motivaciones.  En este sentido, hay un problema de fondo en la comunicación: «El problema de que la gente no se interese por la publicidad es que la publicidad no se interesa por la gente». Necesitamos hacer y comunicar lo que la gente necesita, y para eso, como apuntó Adrián Mediavilla, CSO de Grey Spain, hay que empezar por escuchar.

  • El valor del legado

No se trata solo de conservar el legado sino de transformarlo. Sonia Pascual, Consejera de Calidad Pascual, explicó cómo una empresa como Pascual, con su historia y recorrido, se ve ante la necesidad de adaptar y actualizar determinados aspectos. Pero como remarcó, esto no es ni mucho menos incompatible con el mantenimiento y prosperidad de ese legado que no hace sino aportar valor, solidez y confianza. La capacidad de una empresa de adaptarse a las exigencias del tiempo en que vive refuerza y valida su propuesta de valor.

Lo que también ocurre es que ese modo de hacer, muchas veces lleva también una impronta de buenas prácticas, y lo que falta es un esfuerzo en comunicación que lo ponga en valor. Esta es la manera que permitirá a la organización seguir avanzando en esta línea. Las empresas «no nativas responsables» han separado mucho el «qué hacemos» (negocio) y el «para qué lo hacemos» (propósito), una regla de juego que ya no funciona hoy.

Concluimos volviendo a la primera idea que se recogía: aún hay mucho por hacer. Es cierto, y es por ello que necesitamos hacer el ejercicio de bajar todo esto a líneas de actuación y prácticas concretas que se puedan implementar de manera progresiva. Debemos tener muy presente el rol clave que pueden desempeñar las organizaciones; tienen el poder y la responsabilidad de impactar, así como de ser referente para otros. Es posible y necesaria una gestión orientada al impacto positivo.