2020, el año de la corresponsabilidad: empresas y derechos humanos

08 de enero de 2020

¡Feliz 2020!

Desde Corporate Excellence – Centre for Reputation Leadership, queremos abrir el año con una reflexión profunda y transversal: la defensa de los derechos humanos desde las empresas

Naciones Unidas ya planteó su pasada cumbre del clima, COP25 Madrid-Chile, como una oportunidad para relanzar el compromiso de las empresas con los DDHH y la Agenda 2030. Por las mismas fechas, también pudimos acudir a un encuentro organizado por Pacto Mundial, otra Iniciativa de la ONU creada para unir empresa y DDHH promoviendo en ellas iniciativas de RSE. En definitiva, Madrid cerró su año con este grande debate y nosotros queremos comenzar el 2020 recuperando algunas ideas clave:

No cabe duda de que en el contexto actual los desafíos globales emergentes son un riesgo para la viabilidad de las organizaciones. La emergencia climática y los desafíos extraterritoriales son dos claros ejemplos de esta realidad. El mundo empresarial es cada vez más consciente de que estos hechos les afectan, que su entorno estable y controlado tiene los días contados, y que necesitan ganarse la legitimidad para actuar en este nuevo entorno. Este es el cambio de mentalidad que ha marcado el 2019. 

En este proceso, las empresas que decidían dar un paso al frente y se adentraban en la búsqueda última de generar impacto positivo para la sociedad sentían el peso de ser pioneros y no veían una recompensa clara. Y es que el cambio del consumidor es lento y todavía, aunque excasos, hay «perros ladradores» que no acaban de decidirse a actuar, hay negacionistas y hay competencia desleal. Pero el mercado ha comenzado un nuevo periodo con pruebas empíricas de que las empresas que realmente se comprometen son más rentables. En definitiva, no cabe duda de que la búsqueda del impacto social positivo es rentable y necesario; y que no hay excusas para que este 2020 sea el año de la implantación y de la acción.

Uno de los principales obstaculos para decidirse ha dar este paso es la difucultad de ver las consecuencias de nuestras acciones. Normalmente se conoce el problema, el riesgo, pero no visualizamos el impacto que puede llegar a tener. La experiencia nos ha demostrado que la empatía a largo plazo, tanto en el tiempo y como en el espacio, es complicada. ¿Cómo descubrir el lugar y el estado en el que acabará dentro de 20 años el plástico que produzco hoy? Como bien explica el dicho, ojos que no ven corazón que no siente: si no lo vemos no nos duele y no encontramos una motivación clara para actuar. Es aquí donde radica nuestro próximo reto: tenemos corregir «la miopía de la compasión».

Pero este reto no afecta únicamente al sector empresarial. De hecho, el mayor déficit en temas de adquirir responsabilidades responde al sector público. Los gobiernos deben de ser catalizadores del respeto empresarial a los DDHH. Ellos son el primer pilar del proceso, cuando los gobiernos lo integren darán ejemplo y podrán exigir al resto de actores que actúen en semejanza. La ejemplaridad pública, predicar con los hechos… son conceptos fundamentales en el camino hacia un mundo justo y sostenible.  

En conclusión, el propósito para este 2020 debe ser la corresponsabilidad: asumir, integrar y actuar al respecto. Diferentes actores y expertos ya están avisando de que quien no se atreva a adentrarse en este campo perderá el tren de la sostenibilidad/responsabilidad y pondrá en riesgo la durabilidad de su negocio. Así que se trata de un propósito que necesitamos y debemos cumplir.

Para conocer algunos ejemplos y buenas prácticas de este proceso, no dudes en consultar el informe Empresas y ddhh: acciones y casos de éxito en el marco de la Agenda 2030, desarrollado por Pacto Mundial.