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Activos intangibles, una inversión necesaria para el crecimiento económico de España

12 de junio de 2015

Robert Solow, el reconocido economista estadounidense y padre de la teoría del crecimiento económico, solía decir que los intangibles de las empresas se ven en todos los sitios menos en las estadísticas. Esta idea es precisamente la que abordan Javier Quesada, catedrático de Análisis Económico en la Universidad de Valencia, y Matilde Mas, Directora de Poryectos Internacionales del IVIE, en su nuevo libro: Activos Intangibles. Una inversión necesaria para el crecimiento económico.

El pasado día 10 de junio, Quesada y Mas presentaron en el Espacio Fundación Telefónica el estudio en el que se basa su escrito. Esta actividad estuvo seguida de una mesa redonda en la que Íñigo Parra (Presidente y Consejero Delegado de Vossloh España, así como Director Académico de la Cátedra Cultural para la Universidad de Valencia) y Emilio Ontiveros, Presidente de AFI debatieron sobre el tema.

Javier Quesada expuso las líneas generales investigadas en el libro, que tiene por objetivo mostrar el peso económico que tiene el invertir el capital intangible de una organización. Para el propio Quesada «a día de hoy los intangibles son muy relevantes y en el futuro lo van a ser mucho más». En su explicación, el autor mostró cómo, frente a los tradicionales factores productivos (tierra, trabajo y capital), a lo largo del siglo XX surgieron otros condicionantes, como el capital humano, el tecnológico o el producto técnico. No obstante, en las últimas décadas del siglo pasado se empezó a dar validez al capital intangible, «aquel que es el principal en las riquezas de las economías más avanzadas», en palabras del propio Quesada.

Propiamente, Activos Intangibles. Una inversión necesaria para el crecimiento económico en España analiza los activos intangibles en empresas entre el período 1995-2011 agrupándolos en tres grandes elementos: información digitalizada, (donde encontramos bases de datos y software); propiedad de innovación (conocimientos generaos por I+D, diseño de productos…); y competencias económicas (publicidad, formación específica en la cultura empresarial para los empleados…). Incluir estos elementos en las estadísticas empresariales «es una tarea difícil, ya que con frecuencia no existen o están ocultas las partidas de gastos», según Quesada. No obstante, los autores sí avanzaron que, de incluir la riqueza que aportan los intangibles al valor empresarial, el PIB crecería entre un 5% y un 6%, así como que las empresas tendrían un crecimiento continuo de la productividad.

Si bien en otros países como Reino Unido o Estados Unidos se invierte más del doble en activos intangibles que en tangibles, en nuestro país eso queda a años luz, y nuestras empresas apuestan más por competencia económica y el gasto en publicidad «olvidando que la innovación en el seno empresarial debe perseguir una mejora en su organización».

Quesada dio fin a la presentación del análisis recordando que «los intangibles explican cada vez mejor la diferencia entre los niveles de vida de los distintos países. Para crecer y crear empleo no es suficiente invertir en capital tangible: es cada vez más crucial hacerlo en intangible».

Como hemos dicho antes, tras esta presentación tuvo lugar la mesa redonda, en la que los demás expertos dieron sus puntos de vista sobre los activos intangibles en España, así como las cuestiones que los presentes les formularon. Desde una perspectiva más empresarial, Íñigo Parra coincidió en el valor clave estratégico de los intangibles, pues «los balances y la cuenta de resultado de las empresas son el pasado; si una organización quiere tener futuro, su presente lo tiene que orientar a los intangibles». Para el también Director Académico de la Cátedra Cultural de la Universidad de Valencia, la ventaja competitiva de las empresas debe situarse en las personas. «Nada nos distingue tanto como las personas que forman parte de nuestra organización. Desarrollar un gobierno de personas basado en la unidad, la pasión por los proyectos y la mejora constante en el trabajo debe ser el motor de cambio». Intervino en ese momento Emilio Ontiveros para recordar los recientes estudios de S&P, que establecen un valor de tangibles alrededor 20% del total de la empresa, frente al casi 80% que aportan los intangibles. «El secreto del crecimiento económico no es crecer más, es crecer mejor. Sabemos que este crecimiento pasa por los activos intangibles», sentenció el experto economista.

En consonancia con sus compañeros, Matilde Mas expuso los ejemplos de empresas como Coca Cola, Whatsapp o Apple, en las que el valor intangible es muy superior al tangible. Con estas últimas intervenciones concluyó la presentación con un claro mensaje de los participantes animando a la profesionalización de los directivos y a la inclusión de los intangibles tanto en la contabilidad como en la sociedad, pues en nuestro país este es un tema aún desconocido para la mayor parte de la población.

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