¿Cuál es nuestro legado?

03 de junio de 2017

Últimamente he estado reflexionando sobre la imperiosa necesidad que tienen las corporaciones de dejar un legado. Hoy en día, con las nuevas tecnologías y la democratización de la información, todas las acciones que se llevan a cabo quedan registradas; cada una de las decisiones, correctas o no, conformarán la historia de una organización y forjarán su reputación. El propósito firme y auténtico, como se concluyó en el encuentro Sustainable Brands celebrado en Madrid hace pocas semanas, es clave para para huir del corto plazo y de los problemas que entraña, como podría ser un relato incoherente sobre nuestra marca. Por ello, debemos trabajar este propósito diferenciador e integrarlo en quién somos y en lo que queremos hacer.

Para mi el legado, la idea de tener un impacto positivo, es fundamental. Quizás por eso dedico tanto esfuerzo e ilusión a Corporate Excellence – Centre for Reputation Leadership. Ni os imagináis las veces que mi equipo me dice que también vale descansar. Lo cierto es que para mí Corporate Excellence es más que un trabajo simplemente, es un proyecto de vida basado en la creencia de que, entre todos, podemos crear mejores organizaciones, más sostenibles y acordes a la sociedad en la que vivimos. Me gusta pensar en el gran trabajo que estamos haciendo a través de este think tank, gracias a las iniciativas que desarrollamos para atraer nuevas ideas y talento, a la oferta formativa especializada y al carácter neutral, objetivo y diplomático que nos permite aúnar el mundo de la empresa con el de la universidad y favorece que organizaciones del mismo sector se den la mano para crecer juntas. Me voy a permitir el lujo de hablar en nombre de todo el equipo cuando digo que estamos orgullosos de nuestros avances hasta la fecha, que van moldeando nuestro legado: el de estar creando una sociedad mejor por medio de empresas excelentes.

Personalmente, me hace especial ilusión participar en los cursos y másteres que están formando hoy a las personas que serán el mañana de las corporaciones. Lo considero mi granito de arena a la formación constante de talento. En junio, dentro de unas pocas semanas, tendrá lugar la quinta edición del programa ejecutivo The Global CCO. The Chief Communications Officer y la gestión estratégica de los activos intangibles, que codirijo junto con el profesor y director del grupo de investigación en Marca de ESADE Business School, Oriol Iglesias. Repetir, año tras año, el éxito del curso señala una necesidad formativa que están exigiendo las empresas: la especialización del director de comunicación o responsable de intangibles.

Últimamente no hago más que encontrarme con publicaciones que reinciden en la necesaria formación, experta y de manera continua, del CCO. Se me ocurre el nuevo estudio de la Arthur W. Page Society The CEO View: Communications At The Center Of The Enterprise, en el que se subraya la importancia que está cobrando la figura del CCO en las empresas. Recupera la función creadora de sistemas digitales de engagement con los grupos de interés del CCO que se explicaba en El nuevo CCO: transformando a las empresas en un mundo cambiante para demostrar que los CEO quieren ver más desarrollados algunos aspectos que son responsabilidad del CCO: mejorar los KPI y crea estándares, establecer una microsegmentación del público objetivo, llevar a cabo nuevas tácticas para que la empresa pueda comunicarse de forma más eficaz con los grupos de interés o tener conocimientos profundos del negocio para proporcionar una perspectiva estratégica. ¿Cómo se consigue todo esto? A través de la formación.

También he encontrado ejemplos de esta preocupación por formar a los futuros comunicadores en el mundo académico. Así lo demuestra el libro Los estudios universitarios especializados en Comunicación en Españaelaborado por Marta Perlado Lamo de Espinosa y Marta Saavedra Llamas con la ayuda de Dircom, el Foro de Investigación en Comunicación y la Universidad de Nebrija, y editado por UOC. El libro, enfocado a los futuros profesionales de la comunicación, muestra el panorama actual de la oferta de grado y postgrado en España de acuerdo con parámetros como la especialización, los contenidos y competencias.

Nuestro mejor legado es la educación. El conocimiento, la capacidad analítica y el buen criterio se aprenden con los años y tan solo se pueden mantener con una formación constante y especializada. Los valores y conocimientos que transmitimos a otros a través de la enseñanza y del buen hacer forman parte de este legado. Puede que me repita, pero es que me siento muy orgulloso de lo lejos que hemos llegado. Y aunque soy consciente de los grandes retos que tenemos aún por delante, los años —y los datos— nos demuestran que el legado que poco a poco construimos desde Corporate Excellence está inspirando a otras organizaciones a ser mejores y ser mejores para la sociedad.