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10 octubre, 2025
Del valor tangible al intangible: la revolución silenciosa
Hubo un tiempo en que el valor de una empresa se medía por lo que podía tocarse: fábricas, terrenos, maquinaria. Pero hoy, lo que no se ve ni se toca representa la mayor parte del valor corporativo. Es la revolución de los intangibles, un cambio silencioso pero radical que transforma la manera en que entendemos la competitividad empresarial.
El auge de los intangibles
A finales del siglo XX, los intangibles representaban apenas un 20% del valor de mercado de las empresas cotizadas. Hoy superan el 50%, y en sectores líderes alcanzan hasta el 85% (Brand Finance).
Entre ellos, tres destacan como los más influyentes:
- Confianza: seguridad y fiabilidad en el cumplimiento de promesas.
- Reputación: sentimientos de respeto, admiración y empatía hacia la organización.
- Marca: expresión visible de la promesa corporativa, capaz de atraer y conectar emocionalmente.
Estos tres activos no son opcionales, sino la base de la licencia social para operar.
La economía intangible: de la posesión a la percepción
La transición hacia la economía intangible supone un cambio de lógica. El valor ya no reside tanto en lo que se posee físicamente, sino en lo que se percibe y confía.
Esto implica que la competitividad depende cada vez más de factores como coherencia, narrativa, reputación, impacto social y liderazgo ético. El futuro no está en acumular activos materiales, sino en construir relaciones de confianza y legitimidad.
Medir para gestionar
Gestionar intangibles requiere métricas específicas:
- Confianza: percepción de seguridad, ética y previsibilidad.
- Reputación: respeto, admiración y empatía.
- Marca: notoriedad, diferenciación y atracción emocional.
Integrar estas métricas en la estrategia empresarial es indispensable para tomar decisiones informadas y fortalecer la legitimidad social.
Implicaciones estratégicas de la intangibilización empresarial
La revolución de los intangibles redefine las reglas del juego:
- La competitividad se basa en intangibles: la reputación y la confianza pesan tanto como los balances financieros.
- La sostenibilidad exige legitimidad: sin apoyo social, incluso las empresas más rentables pueden perder su licencia para operar.
- La resiliencia se construye con confianza: en tiempos de crisis, los intangibles son colchones que amortiguan impactos.
Gestión de intangibles como base de competitividad
La economía intangible no es el futuro: es el presente. Y en este presente, los intangibles no son un complemento, sino la base de la competitividad y la sostenibilidad.
La licencia social para operar depende de cómo las empresas gestionen confianza, reputación y marca, integrando métricas, coherencia y propósito en todas sus decisiones.
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