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19 enero, 2026

Edelman Trust Barometer 2026: gestionar la confianza en un mundo que se cierra

El Edelman Trust Barometer 2026, bajo el título Trust Amid Insularity, analiza el estado de la confianza global en empresas, gobiernos, medios de comunicación y ONGs en un contexto marcado por la polarización, el malestar social y el debilitamiento de los vínculos colectivos. El informe plantea que la crisis de confianza ha entrado en una fase más profunda: no solo se cuestiona a las instituciones, sino que se consolida un repliegue social generalizado, caracterizado por la dificultad creciente para confiar en quienes son percibidos como diferentes.

El estudio se basa en una encuesta online realizada en 28 países, con una muestra total de 33.938 personas. Sus hallazgos describen un deterioro del clima social a la vez que dibujan un nuevo marco de relación entre ciudadanía, instituciones y empresas.

Una crisis de confianza que se vuelve estructural

El informe describe un deterioro progresivo del clima social que explica la erosión de la confianza institucional. La polarización y el resentimiento social hacia el sistema se consolidan como percepciones dominantes, impulsadas por factores acumulados como el aumento del coste de vida, la discriminación, las tensiones geopolíticas y la expansión de la desinformación. Este contexto alimenta un repliegue hacia lo propio, que se traduce en mayor desconfianza hacia quienes sostienen visiones del mundo distintas.

Este fenómeno tiene un componente emocional profundo: el informe recoge un clima generalizado de pesimismo. La confianza deja así de ser únicamente una cuestión reputacional para convertirse en un síntoma estructural del malestar social.

La confianza refleja fracturas sociales

La distribución de la confianza no es homogénea, sino que refleja fracturas sociales profundas. Por un lado, el Edelman Trust Index muestra que los países en desarrollo alcanzan una media de 66 puntos, frente a los 49 puntos de los países desarrollados, consolidando dos realidades institucionales claramente diferenciadas. Esta brecha apunta a experiencias sociales distintas en relación con la legitimidad de las instituciones y la percepción de futuro. Por otro lado, la desigualdad económica refuerza aún más esta fragmentación. La brecha de confianza entre personas con ingresos altos y bajos alcanza los 15 puntos a nivel global, más del doble que en 2012. En este contexto, las empresas aparecen como el único actor que mantiene cierto liderazgo transversal.

La proximidad redefine cómo se construye la confianza empresarial

La confianza se concentra cada vez más en el entorno cercano, especialmente en el empleador directo, que emerge como una de las actores más creíbles frente a instituciones más distantes. De forma paralela, se refuerza la preferencia por las empresas nacionales frente a las extranjeras. La confianza corporativa se ancla así cada vez más en la experiencia próxima y tangible, lo que incrementa el peso estratégico de la relación entre organización y personas.

Desconfianza hacia lo diferente

Uno de los hallazgos más señalados del informe es la extensión de la desconfianza interpersonal. 7 de cada 10 personas reconocen sentirse poco dispuestas a confiar en alguien que difiere en valores o antecedentes culturales, lo que indica que el cierre hacia el otro se ha convertido en actitud mayoritaria.

Entre quienes adoptan este repliegue social, la confianza se concentra casi exclusivamente en el círculo cercano, mientras que aumenta la desconfianza hacia líderes políticos, periodistas y figuras públicas. Además, este grupo presenta niveles más altos de resentimiento social hacia el sistema: se sienten poco favorecidos, e incluso perjudicados, por empresas y gobiernos.

Aun así, el informe identifica un dato relevante: existe conciencia del problema. El 76% de las personas considera que la desconfianza entre grupos distintos requiere una intervención que evite un empeoramiento de la situación, lo que abre un espacio de legitimidad para la acción institucional.

Trust brokering como respuesta

En este contexto, Edelman plantea el concepto de trust brokering como respuesta estratégica. Se define como un conjunto de prácticas y comportamientos orientados a contrarrestar el aislamiento social mediante la facilitación de confianza entre personas con orígenes y perspectivas diferentes. 

En línea con este enfoque, el informe recoge que se espera de los CEOs una actitud de apertura hacia perfiles diversos y una relación constructiva con públicos críticos hacia la compañía, lo que contribuiría a reforzar la confianza entre los grupos más desconfiados. Y, en términos operativos, el informe identifica dos acciones concretas como especialmente eficaces para las empresas en este contexto: facilitar que los empleados interactúen con personas diferentes a ellos y asociarse con organizaciones para iniciar conversaciones interculturales o entre posiciones políticas distintas. 

Claves para fortalecer la confianza desde las organizaciones

El aislamiento social está frenando el progreso, y el propio informe advierte de que ignorar este contexto supone un riesgo estructural para el desempeño organizativo. En un entorno donde la alineación total se vuelve inalcanzable, la confianza no puede basarse en la homogeneidad, sino en la capacidad de convivir con la diferencia.

Las empresas están llamadas a intervenir activamente ante este escenario. Entre las recomendaciones que recoge el informe, además del trust brokering, se destaca la necesidad de que las compañías inviertan en relaciones locales a largo plazo. Asimismo, los empleadores aparecen como el actor mejor posicionado para escalar la mediación, al contar con la confianza de sus empleados y la capacidad real de convertir la organización en un espacio de cohesión social en un contexto cada vez más fragmentado.