Educación e Inclusión Financiera: palanca para activar el propósito corporativo en el sector financiero

05 de octubre de 2020

Por cuarto año consecutivo, la IOSCO (International Organization of Securities Comissions), desarrolla el World Investor Week, semana en la cual a nivel mundial, bolsas de valores e instituciones financieras realizan actividades para promover la importancia de la Educación e Inclusión Financiera.

En este año tan particular, la importancia de la inversión responsable toma especial relevancia considerando el impacto que ha tenido la crisis a nivel económico. Los mercados e instituciones han tomado diversas medidas para facilitar la reactivación de la economía, así como también los inversionistas están seleccionando con especial cuidado dónde invierten su dinero.

Pero la Educación Financiera, además de ser relevante para educar a toda la población sobre el sector financiero, también puede ser una potente palanca para activar el propósito corporativo del mercado financiero. El propósito permite a las instituciones generar comportamientos positivos de los distintos stakeholders hacia las instituciones, y parte importante para lograr que todos los públicos conecten con él, es la confianza.

Y la confianza pasa también por el conocimiento. Cuando las instituciones facilitan la participación de sus públicos mediante información clara, transparente, asertiva y confiable, se crea un vínculo indestructible que se afirma con la experiencia de los públicos con la institución.

Y si bien la Educación Financiera se relaciona más con una práctica enfocada hacia el consumidor de productos financieros, realmente, es un tema transversal que mueve a todos los públicos: trabajadores, clientes, cadena de distribución, reguladores, accionistas y comunidad. Por ello, la Educación Financiera debería ser una estrategia que involucre de manera transversal a todos los públicos que interactúan en diversos puntos de contacto con la institución.

Un ejemplo práctico: un trabajador de una institución financiera, independiente de la labor que desempeñe, si es capacitado a través de un plan interno de Educación Financiera, podrá entender de mejor manera cuál es el aporte de la institución en la que trabaja para la economía del país y, por ende, la relevancia de su propia labor. Además, al ser el principal embajador de la institución, un empleado que puede explicar qué es lo que se hace en el lugar donde trabaja, cómo se hace, y el propósito por el cual se levantan cada día, logra traspasar los valores de la empresa hacia el ámbito externo.

Ese nivel de conexión de un trabajador con su lugar de trabajo, el orgullo por lo que hacen y la preocupación de la empresa por un tema tan relevante como la Educación Financiera, permite que la activación del propósito sea mas efectiva: el trabajador ha hecho propio el quehacer de la institución y el rol esencial que cumple en la sociedad.

En el caso de los clientes, quienes a raíz de crisis anteriores en España han experimentado grandes bajas en la confianza de las instituciones financieras, una experiencia que se vincule de manera práctica con la transparencia, la claridad y el acceso sencillo a información -lenguaje simple e instancias para aprender a manejar sus finanzas- , no sólo tendrá una experiencia de cliente satisfactoria, sino que traspasará esa experiencia a su entorno. Junto con ello, toda iniciativa de Educación Financiera beneficia a la comunidad en su conjunto, que puede sentirse empoderada de manejar sus recursos en entornos de confianza, transparencia, ética, lo que va en beneficio del sistema financiero en su conjunto.

Desde la mirada de un accionista, una empresa que se preocupa de cultivar y desarrollar los criterios ASG (Ambiental, Social y Gobierno Corporativa), a través de iniciativas de Responsabilidad Social Corporativa, como la Educación Financiera, es más atractiva a la hora de invertir y menos riesgosa en el mercado. Además, en la medida en que sigamos potenciando el conocimiento del sector financiero, aumenta la participación de las personas en los mercados. La única forma de potenciar la inversión es dando las garantías de confianza para el acceso de la comunidad.

Toda esta cadena se cierra con la mirada del regulador, quien da las facultades para que las instituciones financieras puedan operar. La Educación Financiera es una meta colectiva que sólo es posible alcanzar a través de alianzas público-privadas. Por ello, el regulador es un ente fundamental para permitir que todo el sector pueda verse beneficiado de inversionistas y consumidores informados. La inclusión financiera es una gran tarea que uno solo, no puede lograr. Las alianzas para conseguir este objetivo, son cruciales.

El propósito corporativo entrega una diferenciación no copiable. La Educación Financiera y la inclusión de toda la comunidad a un ámbito que normalmente es considerado difícil, especializado, tiende a alejar a las personas. Lo que no se entiende, no se incorpora. Una institución que logre llevar a la práctica iniciativas que permitan a las personas acercarse al mundo financiero, logrará conectar con los públicos y diferenciarse de sus competidores a través de un elemento no copiable.

La Educación e Inclusión Financiera es esencial para empoderar a las personas y conectar con todos los públicos, algo esencial en el sistema financiero español, especialmente en estos tiempos turbulentos y del alto riesgo.