El cambio hacia una España innovadora: un punto de inflexión

14 de marzo de 2017

Teníamos pendiente compartiros nuestra reflexión sobre la presentación del informe El cambio hacia una España Innovadora: el impulso de las multinacionales. El documento, publicado por IESE, profundiza en la gran apuesta en innovación que están realizando las grandes multinacionales en nuestro país y lanza una pregunta «¿con qué finalidad?». A juicio de sus autores, esta acción pretende potenciar la inversión privada en España. En concreto, el 35 % de la inversión privada en I+D+I de nuestro país procede de la influencia de multinacionales, sin embargo los autores del proyecto insistieron en «la necesidad de ejercer impulso sobre la parte pública».

[Si os interesa, podéis descargar el informe aquí.]

Pascual Berrone, profesor de Dirección Estratégica del IESE realizó un barrido rápido del informe, destacando un panorama «con más sombras, que luces».

España se encuentra todavía bastante lejos del resto de economías europeas en materia de innovación; comparte terreno con Portugal, Grecia e Italia, miembros del tercer grupo, el de los «innovadores moderados». Si atendemos a la evolución de nuestro país, el panorama no mejora: España es de los pocos países que ha empeorado en cuestión de innovación desde 2008 a 2015. En el estudio se incluye un análisis de 360 grados basado en tres pilares fundamentales —la aportación de recursos (inputs), la existencia de facilitadores de eficiencia y la obtención de resultados (output)— que ayudan a entender los motivos de una desventaja así.

Sin embargo no todos los datos son negativos y contamos con una materia prima de gran calidad cuyas fortalezas pueden llegar a ser comparativas en materia de innovación. Nos referimos, entre otras cosas, a la disponibilidad de científicos e ingenieros, el nivel de suscripciones de banda ancha o al volumen de exportaciones de alta tecnología.

Entonces, ¿cuál es nuestro punto de partida? Tal y como defendió Pascual Berrone «es importante tener a gente preparada, con capacidades que necesitan las empresas». Para avanzar en innovación es necesario entrar de lleno en las áreas de actuación que «necesitan mejorar». Se mencionaron algunas, pero no todas: el ajuste fiscal, la intensificación de la inversión pública, la promoción del gasto privado, así como en el punto de mira internacional, la reorientación de la calidad en materia educativa, el nivel de infraestructuras científicas y el fomento de la cooperación innovadora.

Por suerte, existen organizaciones como la Fundación I+E que nos ayudan a avanzar por este camino y actúan como interlocutor ante agentes de referencia en nuestro país en materia de innovación, industrialización, educación, empleo y políticas para la atracción de inversiones.

La innovación además es una dimensión clave para la reputación de la empresa, por lo que si queremos construir una reputación positiva y sólida es clave aprovechar la innovación y los atributos asociados a ella. En Corporate Exellence creemos firmemente que solo se avanza cuando se innova, cuando se introducen nuevas ideas y nuevas formas de hacer empresa alineadas con el contexto en el que vivimos. Precisamente, leíamos el otro día este artículo sobre los ganadores del Prophet Brand Relevance Index que pone de manifiesto el valor de la innovación. La consulta Prophet preguntó a los consumidores sobre una serie de cuestiones con el objetivo de conocer qué marcas tenían un mayor significado para ellos, cuáles eran las marcas sin las que no podrían vivir. ¿Los resultados? Siete de las marcas en el top 10 se definen como marcas innovadoras y disruptivas.