El poder del consumidor-ciudadano

24 de enero de 2020

La semana pasada se presentó el III estudio de Marcas con Valores, una iniciativa de 21 Gramos que de manera bianual toma el pulso a la relación de los consumidores-ciudadanos con las marcas. Este tema resulta de una gran relevancia en el contexto que estamos viviendo. Se percibe una transición hacia la sostenibilidad que ya está en marcha, si bien es cierto que hace falta que sea más profunda y rápida.

El cambio está sucediendo a distintas velocidades en la esfera empresarial y en la social. La necesidad de progreso requiere del avance de ambas y, para que este pueda alcanzarse de forma armónica, las empresas tienen que estar preparadas para adaptarse al nuevo consumidor, no solo en su faceta de consumo. El consumidor-ciudadano se ha vuelto más escéptico, menos tolerante y más exigente con los productos y servicios que adquiere de las marcas, pero además espera que las estas actúen de determinada manera y siente el poder de apoyar o boicotear unos valores con su consumo.

Se ha difuminado la frontera entre organizaciones con y sin ánimo de lucro. El hecho de tener ánimo de lucro no exime a la empresa de su responsabilidad con el entorno y la sociedad en la que desarrolla su actividad. La empresa responsable es un modelo que da cabida al profit with purpose (beneficio con propósito).

Estas son algunas de las ideas identificadas por el estudio de Marcas con Valores:

  • La brecha social crece llegando a todos los ámbitos: género, raza, aspectos económicos e incluso de clima.
  • El término emergencia climática se disparó en redes sociales desde que en mayo de 2019 el periódico The Guardian lo empleara en uno de sus artículos, llegando ya a los gobiernos y la comunidad científica.
  • El reto que presenta la disrupción tecnológica para las empresas es lograr humanizar la tecnología
  • Las empresas, como creadoras y distribuidoras de progreso, tienen el deber moral de tomar partido ante los desafíos sociales y medioambientales.

Todas estas tendencias son el reflejo de un cambio, el consumidor-ciudadano es más consciente y reflexivo, pero sin embargo sigue teniendo dilemas que pueden dar lugar a contradicciones. Un 60% de los encuestados reconoce que cuando compra barato asume que el producto pueda haber sido producido en condiciones menos responsables. Pasar a un consumo consciente implica cierta capacidad de renuncia, que, según el estudio, está ya presente en la mente de los ciudadanos apareciendo así la nueva aspiración a un consumo más consciente. Un 82% admira a las personas que consumen con conciencia, la trasformación está en marcha. Estas son algunas de las conclusiones del estudio, puedes encontrar todos los resultados de la investigación en el informe completo. Seguiremos la evolución de estas tendencias que marcarán la agenda de las organizaciones en los próximos años.