Ética empresarial y ODS en tiempos de pandemia

10 de junio de 2020

La crisis provocada por el COVID-19, no sólo ha tenido impacto en el ámbito sanitario, sino también en el interior de las empresas. La ética y los valores desempeñan un papel principal en la adaptación a este nuevo contexto. Crear iniciativas que conecten de manera significativa con los diversos stakeholders, sus necesidades, expectativas y preocupaciones será clave en esta nueva normalidad.

 

La consultora Canvas- Estrategias Sostenibles elaboró un estudio con su herramienta Radar Canvas, para analizar la respuesta empresarial ante COVID-19, y reflexionar sobre qué estaban haciendo las empresas y el impacto de estas iniciativas en la sostenibilidad.

Se identificaron 650 iniciativas empresariales, catalogadas en base a: ámbito corporativo. empleados, clientes, sociedad y proveedores

La transformación que hemos observado en los últimos meses, ha llevado a un profundo proceso de regeneración social cuyos efectos no sólo serán visibles hoy, sino que tendrán impacto en el largo plazo. Es necesario repensar no sólo la manera en que vivimos, sino también la manera en que hacemos negocios, el impacto de estos en la comunidad, tanto en lo social, como en el medioambiente, y cómo hacer que ese impacto sea positivo.

Cómo las empresas gestionan su impacto es lo que vincula las iniciativas COVID-19 con la ética y los valores. ¿Por qué unas iniciativas y no otras? ¿Por qué hay empresas que han salido fortalecidas, mientras a otras se les ha tildado de oportunistas? La ética y los valores son la hoja de ruta para tomar decisiones y lo que nos previene de oportunismos. Mientras éstos se tengan bien definidos y toda la organización comparta esa visión, la toma de decisiones no sólo será más ágil, sino también más asertiva.

Cuando estas iniciativas tienen una coherencia con lo que la empresa dice, se genera cohesión social en torno a un comportamiento, que puede ser favorable hacia la empresa.Asímismo, si  las acciones no responden a las expectativas de sus públicos o no son coherentes, el resultado es la percepción de oportunismo

A través de la revisión de las acciones realizadas por las empresas, el estudio revela el impacto de éstas en la contribución a los ODS y la Agenda 2030, los stakeholders a los cuales van dirigidas y qué valores emergen de éstas. Así, los grupos prioritarios fueron la sociedad (41%), el mundo corporativo (23%), clientes (18%) y empleados (17%). 

El 69% de las empresas, realizó actividades dirigidas a 3 o más grupos de interés. Para que una misma actividad pueda llegar a distintos públicos, hay dos elementos fundamentales: dialogo y escucha activa y, dejar atrás la idea de que los grupos de interés son silos sin interacción ni temas en común.

Impacto de las iniciativas en los #ODS:

-Salud y bienestar: 38,75%

-Trabajo decente y crecimiento económico: 29,58%

-Reducción de las desigualdades

-Industria innovación 7,8%

-Alianzas para lograr los objetivos 5%

-Fin de la pobreza 3,16%

Esta convergencia no sólo la vemos en relación a los públicos a los que se dirigen las iniciativas. Lo más interesante es constatar que los mundos público y privado están trabajando de manera conjunta para alcanzar objetivos, lo que impacta directamente en el #ODS 17.

El mayor aprendizaje es que, en un contexto social como el que se está viviendo, las alianzas y la colaboración son una necesidad para hacer frente a problemas globales. Todo lo que se haga hoy, será recordado en el futuro por los distintos públicos.

¿Cuáles son los valores que emergen de estas iniciativas?

Las iniciativas han creado una cercanía con los públicos, que a su vez han generado comportamientos positivos, asociado a valores. Las iniciativas que son positivamente recibidas por la sociedad son aquellas que, si bien surgen en el contexto de una crisis, perduran al integrarse después en los protocolos y estrategias de las empresas. Eso es posible gracias a la coherencia de los valores en el momento de tomar las decisiones.

Como podemos ver en los valores que emergen en la nube de palabras, hay una tendencia hacia un liderazgo más humano que apela a la emoción, a la cotidianeidad y la cercanía. Se trata de valores que generan confianza y acercan a las empresas a sus públicos de interés. Ese debe ser el gran legado de COVID-19, una nueva normalidad en la cual se aceleran procesos para acercar las metas de los #ODS  a su cumplimiento para 2030.