La hora de la estrategia: tres elementos clave post pandemia

15 de julio de 2020

Las crisis permiten el aprendizaje continuo del ser humano. Y COVID-19 no ha sido la excepción. Si bien son iniciativas concretas las que se han visto como parte de la reacción del tejido empresarial, de ellas se extraen reflexiones profundas que nos llevan a replantear estrategias, de cara al nuevo mundo que enfrentamos. Así lo aprendimos en el webinar de Thinking Heads, con la ponencia de Isabel Aguilera, consultora de estrategia e innovación y profesora asociada de ESADE, “La hora de la estrategia: problemas importantes y recursos limitados.

Tras una reacción de emergencia, con respuestas rápidas propias de una crisis, nos invitan a repensar aquello que podemos extraer como práctica a largo plazo, de manera integrada a la estrategia, que permitan la mejora continua.

A continuación recogemos las tres prácticas más importantes:

  1. Gestión del talento: esto, debe ser parte de una nueva forma de liderar empresas y equipos. De personas a personas, motivando a través de lo humano, de la conexión, por sobre lo que un contrato obligue. Que los equipos quieran hacer lo que les toca. Con ánimo y compromiso, pese a las dificultades. Aquel líder con debilidades en el terreno de las habilidades blandas, tendrá que adaptarse para poder transitar esta nueva etapa de la gestión del talento.
  2. Nuevos estándares en la experiencia de usuario: junto con ello, como estándar mínimo, hoy la higiene se lleva a otro nivel. No sólo esperan un producto/servicio limpio y bien presentado, sino también un producto que no presente riesgos sanitarios. Desde la entrega de toallitas desinfectantes en unos casos, un repartidor que lleve mascarilla, cuidando su salud y la de los clientes, y nuevos estándares para el regreso a la tienda presencial. Todos esos elementos, hoy parte esencial y básica de la decisión de compra. Por tanto, hay que incluirlos como práctica constante y básica del modelo de servicio.
  3. Repensar las métricas: en este tiempo, nos hemos dado cuenta de nuevas prioridades a las que se debe responder. La importancia, más que nunca de la retención y gestión del talento (si es que alguna compañía aún lo dudaba), la colaboración, tanto con el sector privado como el público, la importancia de la ciberseguridad y la experiencia del usuario en base a sus necesidades. Perfecto. Pero si no hay metas asociadas y medición, puede quedar en las buenas intenciones, o peor aún, hacer una muy buena gestión de estas nuevas prioridades, pero no poder mostrarlo. La medición nos permite validar la relevancia de estos elementos para que la prioridad tanto a nivel presupuestario como a nivel de esfuerzos organizacionales. Medir, medir, medir. Y ajustar según sea necesario.

En este entorno convulso, sólo los que se adaptan sobreviven. Y todos los stakeholders quieren se parte de organizaciones líderes. Se necesita ser estratégicos y pensar en el futuro, en el largo plazo. Hay un aprendizaje permanente que no se debe pasar por alto en la miopía del cortoplacismo. Mirar más allá de lo obvio y de lo urgente para seguir aprehendiendo, mejorar e innovar, es el mayor de los aprendizajes. Y luego, ponerlo en práctica.