La motivación, ese motor de energía

15 de marzo de 2018

No hay nada más valioso que una persona motivada y hablo tanto del ámbito profesional como personal. A todos nos gusta rodearnos de esas personas que aportan ideas, conocimientos y experiencia sin perder un ápice de entusiasmo; gente con tantas ganas que se contagian. Por eso, es vital mantener un equipo motivado que crea en el proyecto común de la empresa y que se identifique con su sistema de creencias y valores. Todo esto lo digo porque, a pesar de que parece algo muy obvio, el otro día leí algo que me llenó de tristeza. Según la encuesta State of the Global Workplace, elaborada por la consultora Gallup, el 85 % de los trabajadores no están comprometidos con su organización. Este dato es aún más preocupante en el caso de España, donde el número de personas que no se sienten vinculadas a su empresa alcanza el 90 %. Me entristece la noticia, porque si se dedica mucho tiempo a algo en lo que no se cree, se termina perdiendo la razón por la que se hacen las cosas. De nuevo, tanto en el ámbito profesional como personal, es muy triste no tener un propósito que nos guie.

Sobre este tema, entre muchos otros, se habló en la primerísima edición —porque habrá muchos más— del «HR & Dircom International Forum» que organizamos desde Corporate Excellence – Centre for Reputation Leadership junto a la Organización Internacional de Directivos de Capital Humano (DCH) y la Asociación de Directivos de la Comunicación (Dircom). Todos los profesionales coincidieron con una premisa muy relacionada con lo que os comentaba antes:

«El propósito es la razón por la que existimos, y se encuentra entre la cultura de la empresa y la estrategia, en la intersección de quiénes somos y qué podemos aportar a la sociedad»

No solo eso, sino que, como explicaba mi amigo Björn Edlund, vicepresidente de Arthur W. Page Society, si hay un propósito claro, podremos conectar mejor con todos nuestros grupos de interés. En ese mismo encuentro, nuestro presidente, Jaume Giró, destacó la necesidad de activar ese propósito común para ser felices, pero no de manera puntual, sino a largo plazo. Fue una ponencia muy inspiradora y una vez más quiero darle las gracias por compartir ideas tan relevantes para la gestión empresarial. Os animo a todos a buscar unos minutos y escuchar su conferencia. No tiene desperdicio.

Lo bueno es que se está produciendo un cambio en la mentalidad de las empresas. Cada vez las empresas son más humanas y más conscientes de la importancia de crear espacios donde sus deseos y pasiones convivan con los de sus trabajadores, apoyando su crecimiento personal y profesional. No es nada descabellado, al fin y al cabo, nuestros empleados son los mejores embajadores de marca.

Sin embargo, este cambio, para que sea efectivo, tiene que venir impulsado desde arriba. Como señalaba en mi anterior pulse, Larry Fink, el inversor más poderoso del mundo y presidente de BlackRock, ha hecho una llamada a la acción para que los accionistas favorezcan a las empresas que buscan un impacto positivo en la sociedad. Para mí, esto marca un antes y un después en los debates sobre humanismo empresarial. Mucho se ha hablado de las palabras de Fink, a favor o en contra, pero lo que está claro es que hay que incorporar un propósito social desde la cúpula directiva que consiga alinear a todas las personas que trabajan en la compañía. Pienso que todo esfuerzo es poco para motivar y vincular a las personas y por eso me he unido a las B Tardes Madrid. Tardes que inspiran, un evento organizado por B Corp en el que participaré hablando sobre el valor de los intangibles en la era del impacto social.

Si hablamos de motivación, vamos a tener que hablar de millennials que, todo sea dicho, representarán en 2020 un 35 % de la fuerza laboral. Según el informe Millennial Careers: 2020 Vision de ManPower Group, una de las prioridades de esta generación a la hora de escoger trabajo es el propósito de la empresa. El mundo está cambiado y debemos adaptarnos a ello. Esta transformación ya comienza a reflejarse en los datos: el II Barómetro sobre la Gestión del Talento en España, elaborado por DCH, apunta que las organizaciones han aumentado sus prácticas sobre la gestión del compromiso un 8,75 % respecto al año pasado. Es nuestro deber como profesionales y gestores hacer que la cifra del estudio de Gallup que comentaba al inicio de esta reflexión disminuya. Hay que crear lugares donde las personas crezcan y crecer con ellos.

No lo he comentado al comienzo, pero llegué hace unos días a México para asistir a un congreso sobre reputación de universidades, organizado por CASE América Latina. Observo a todos estos estudiantes, llenos de ilusión y ganas por incorporarse al mundo laboral. No podemos defraudarles. Está en nuestras manos que esa ilusión siga creciendo día tras día y se vuelva contagiosa.