Las decisiones con datos

08 de marzo de 2021

Partiendo del axioma “los datos y el uso que hacemos de ellos crea una ventaja competitiva en la transformación digital”, nos debemos hacer dos preguntas relevantes:

  1. ¿Qué son los datos y el uso que hacemos de ellos?
  2. ¿Qué tipo de ventaja competitiva se crea con datos en la transformación digital?

Las respuestas a estas preguntas no son sencillas, pero trataremos de concretarlas en las próximas líneas.

Los datos y el uso que hacemos de ellos, no es más que la gestión de un activo intangible: la información. La ventaja competitiva que se genera es la mejora en la toma de decisiones. A nadie se le escapa que cuantas más alternativas y mejor sean comunicadas a los consumidores o decisores, mejor guiaremos las decisiones de la organización y su impacto se verá reflejado en la cuenta de resultados. Consideremos que estas decisiones implican tanto las tomadas por los seres humanos de manera racional, como aquellas automatizadas con la Inteligencia Artificial u otras técnicas. Para ambos tipos de decisiones hay un mínimo común múltiplo que son los datos. Lo que implica que midiendo el valor de los datos podemos maximizar el valor de las decisiones y su impacto en la organización.

Medir un intangible

Tal y como decía Lord Kelvin “Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre.

La caracterización de los datos como un intangible se cumple a la perfección:

  • No son físicos.
  • Son identificables, pueden ser separados, vendidos, transferidos, licenciados, alquilado o intercambiados.
  • Pueden ser controlados, por medio de derechos sobre los mismos.
  • Tienen la capacidad de generar beneficios futuros.

Una vez que caracterizamos los datos como un intangible, nos debemos preguntar qué atributos son las clave para impactar en nuestras decisiones. En el libro El Valor del Dato (2020), de Rafael Fernández y Javier Martínez, se detallan los principales atributos y como accionarlos para generar valor a través del método de la Relevancia Estratégica:

  • Valor intrínseco, valor contenido en los datos que disponemos:
    • Cantidad. Desde dos ejes en el número de registros, filas de datos y número de métricas que podemos manejar, columnas de datos que disponemos.
    • Calidad. Es un concepto muy amplio, pero comenzar por la calidad intrínseca es un primer paso. O lo que es lo mismo cuantos registros están correctamente completados frente al total.
  • Valor aplicado, valor conseguido al usar los datos:
    • Número de casos de uso. Cantidad de usos que se hacen de los datos, por ejemplo, modelos de inteligencia artificial.
    • Utilidad de los casos de uso. Algo que no se usa no tiene valor, por lo que medir la utilidad o éxito logrado por el uso es fundamental.
  • Relevancia Estratégica, la relación de la información con la medición de estrategia de la organización. Cuando hablamos de estrategia hacemos referencia a los procesos estratégicos por los que la organización consigue generar valor.

Una vez se haya aplicado la fórmula, nos da un punto de partida, y a partir de aquí se podrá trabajar en cómo mejorar en función de las distintas acciones que se tomen, con una visión holística. En el libro, también se detalla, cómo evoluciona el valor en función de la cantidad de datos a través de la curva de la relevancia en tres tramos:

  1. Tramo de Saturación, comenzamos a capturar valor, pero no se percibe.
  2. Tramo de Valor, generamos valor y es percibido.
  3. Tramo de Saturación, el delta por cada acción o dato adicional no aporta un valor diferencial.

 

Generar una ventaja competitiva

Ahora que podemos medir el impacto de los datos y sus usos, veamos su traslación, por ejemplo, en los procesos estratégicos de una organización para generar una ventaja competitiva desde tres puntos de vista:

  1. Optimizarlos, por ejemplo, identificando ineficiencias. Lo cual implica que a misma capacidad de producción ahorraremos costes.
  2. Mejorarlos, ampliando su capacidad de generar salidas, con mismo coste generaremos más ingresos, por ejemplo, incluyendo inteligencia artificial en un call center, aumentamos la capacidad de gestionar llamadas, manteniendo los mismos empleados.
  3. Transformarlos descubriendo nuevos modelos de negocio, productos o servicios.

Pero esto no sirve de nada si no disponemos de los datos clave, tanto internos como externos, y sabemos usarlos, para gestionar los procesos estratégicos de la organización.

Si no disponemos de ellos, entonces tendremos que poner foco en capturarlos, inferirlos en caso de no poderlos capturar, o incluso comprarlos en el mercado. Fomentar el uso de los mismos, y asegurar su relación con la estrategia de la organización es necesario para incrementar su valor.

Por el contrario, si disponemos de ellos aseguremos que se han desplegado todas las capacidades analíticas o casos de uso, necesarios para maximizar su valor a la hora de tomar decisiones por medio de su utilidad.

Pero en ambos casos disponer de una brújula para evaluar el impacto de todas las acciones es capital para garantizar el éxito en un entorno tan competitivo como la transformación digital que estamos viviendo. El valor del dato gestiona las capacidades aumentadas que nos aporta la información a la hora de tomar decisiones.