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19 enero, 2026

Los grandes riesgos globales que están reconfigurando la agenda empresarial

En el marco de la celebración del Foro de Davos, el World Economic Forum publica cada año el Global Risks Report 2026, un informe que funciona como antesala estratégica del encuentro y que marca los principales ejes de conversación entre líderes políticos, empresariales y sociales.

El estudio se ha consolidado como una referencia clave para comprender los riesgos estructurales que condicionan la estabilidad económica, social y política a escala global. Su valor no reside únicamente en el diagnóstico, sino en su capacidad para anticipar dinámicas que afectan de forma directa a la toma de decisiones empresariales y la construcción de confianza.

La edición de 2026 se apoya en las aportaciones de más de 1.300 expertos procedentes de la academia, la empresa, el sector público, las organizaciones internacionales y la sociedad civil. A partir de esta base, el informe ordena los riesgos según tres horizontes temporales —presente (hasta 2026), corto y medio plazo (2028) y largo plazo (2036)— ofreciendo una lectura evolutiva del contexto global. En su vigésima primera edición, el informe refuerza su utilidad como herramienta estratégica para aquellas organizaciones que buscan anticiparse a los riesgos que marcarán la agenda de los próximos años.

Riesgos inmediatos: un entorno tensionado y fragmentado

En el horizonte más cercano, hasta 2026, el informe dibuja un escenario marcado por la intensificación de las tensiones geopolíticas y la fragilidad del entorno institucional. La confrontación geoeconómica emerge como el principal riesgo global, situándose en el primer puesto del ranking tras ascender dos posiciones respecto al año anterior. Esta evolución refleja un contexto en el que la competencia entre bloques se traduce en el uso estratégico de sanciones, barreras comerciales y restricciones financieras.

El conflicto armado entre Estados ocupa la segunda posición, evidenciando el deterioro de los mecanismos de contención diplomática. A estos riesgos se suman los fenómenos meteorológicos extremos, que, aunque descienden ligeramente en la clasificación, continúan entre los principales factores de disrupción. La polarización social completa este bloque de riesgos inmediatos. Su persistencia en posiciones elevadas del ranking pone de relieve la profundización de las divisiones políticas, culturales e identitarias, que erosionan el debate público, debilitan la cohesión social y reducen la capacidad colectiva de respuesta ante crisis complejas.

Corto y medio plazo: la inestabilidad se vuelve estructural

Al proyectar la mirada hasta 2028, la confrontación geoeconómica no solo se mantiene como el principal riesgo, sino que protagoniza uno de los mayores ascensos del informe, escalando ocho posiciones respecto a la edición anterior. La preocupación se convierte en una dinámica sostenida que amenaza con reconfigurar de forma duradera las reglas del sistema económico global.

En este horizonte, la desinformación persistente se sitúa como el segundo riesgo más grave. Su impacto se ve amplificado por los avances tecnológicos, especialmente en inteligencia artificial, con efectos directos sobre la confianza pública. La polarización social vuelve a escalar posiciones, en un contexto marcado por elevados niveles de desigualdad y por los impactos económicos derivados de las transformaciones en curso.

Los fenómenos meteorológicos extremos ocupan el cuarto lugar entre los riesgos a corto y medio plazo, aunque los riesgos ambientales descienden en términos generales en este horizonte.

Paralelamente, los riesgos económicos registran algunos de los mayores aumentos en la clasificación, reflejando la preocupación por la volatilidad financiera, el endeudamiento y la fragilidad de determinados mercados.

Largo plazo: el peso creciente de los riesgos ambientales

La proyección hasta 2036 dibuja un cambio relevante en la naturaleza de los riesgos predominantes. Los fenómenos meteorológicos extremos se consolidan como el principal riesgo global en el largo plazo. De hecho, los riesgos de carácter ambiental concentran la mitad de los diez principales riesgos identificados para la próxima década, desplazando a las tensiones geopolíticas que dominan el corto plazo.

Entre los riesgos que completan este bloque destacan la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas, que es el riesgo que más empeora en términos de gravedad al ampliar el horizonte temporal, y el cambio crítico en los sistemas terrestres, vinculado a alteraciones profundas en los equilibrios climáticos y ecológicos del planeta. La desinformación persistente vuelve a ganar peso también en este horizonte, con una gravedad percibida que podría intensificarse a medida que evolucionan los riesgos tecnológicos.

En paralelo, los riesgos sociales se mantienen como una constante en el largo plazo, mientras que las perspectivas sobre los riesgos geopolíticos siguen siendo negativas, aunque sin un empeoramiento significativo adicional durante la próxima década.

Liderar en un contexto de riesgo sistémico

Ante este escenario, el informe subraya el papel estructural del liderazgo empresarial. En un contexto marcado por la fragmentación geopolítica, la aceleración tecnológica y el deterioro de la confianza institucional, la capacidad de anticipar riesgos y contribuir activamente a la estabilidad del entorno se convierte en una ventaja competitiva y reputacional.

Entre las líneas de actuación prioritarias destaca la necesidad de fortalecer la confianza social y reducir la polarización, promoviendo espacios de diálogo multiactor, impulsando la alfabetización digital y apoyando estándares que refuercen la autenticidad del ecosistema informativo. A ello se suma el refuerzo de la resiliencia organizativa y operativa, mediante alianzas público-privadas, una mayor protección frente a ciberataques y una gestión más integrada de los procesos críticos.

Finalmente, el informe pone el foco en la preparación de las organizaciones ante el impacto de la inteligencia artificial y la disrupción tecnológica. Anticipar sus efectos sobre el empleo, las capacidades internas y los modelos de negocio, así como avanzar en estándares de seguridad, transparencia y ética, se perfila como una condición clave para mitigar riesgos y sostener la legitimidad en el largo plazo.

Más que una lista de amenazas, el Global Risks Report 2026 plantea un marco de lectura para comprender cómo los riesgos globales ya están reconfigurando las prioridades estratégicas. Un contexto que exige liderazgos capaces de integrar anticipación, coherencia y responsabilidad en la toma de decisiones.