¿Qué nos trae 2021? Las tendencias según McKinsey

18 de enero de 2021

Tras un año de grandes desafíos 2021 nos ha tocado la puerta y, con ello, las exigencias del contexto aumentan. Es hora de tomar los aprendizajes de 2020 y aplicarlos. Según McKinsey & Company, este será el año de la transición: haremos foco en la acción y dejaremos (o es lo que se espera) de lamentarnos sobre los efectos de la pandemia para actuar de manera resolutiva.

Son tres las áreas en las que se enfoca McKinsey & Company para entregar las tendencias del año. La primera, la forma en la que la crisis COVID-19 y la recuperación moldean la economía mundial; en segundo lugar, la adaptabilidad de las empresas y cómo estas se ajustan a los cambios provocados por la pandemia y, por último, el impacto que la crisis ha tenido en la sociedad.

1) Economía mundial: durante este año, veremos un retorno en la confianza de los consumidores, y con ello, un brote que podría reactivar industrias relacionadas al consumo, más allá de los bienes de primera necesidad. Esto mismo se verá reflejado en industrias relacionadas al turismo. Los viajes de ocio se recuperarían y, por el contrario, los relacionados a negocios y trabajo se contraen.

La COVID también ha sido aceleradora de diversos fenómenos y la innovación jugará un papel fundamental durante este año. Ello, favorecerá la activación del mundo del emprendimiento a través de soluciones innovadoras para los actuales desafíos y nuevas necesidades de la sociedad.

Por otra parte, el mundo de los negocios consolida una nueva forma de productividad: la digitalización se consolida como la cuarta revolución industrial.

2) Nuevas formas de hacer empresa: el nuevo contexto cambió la forma de consumir de los usuarios y las empresas se adaptan a estos hábitos de consumo: compras por internet, preferencia de productos sostenibles, el packaging como una parte más de la experiencia y la flexibilización de las condiciones de compra ante un contexto de incertidumbre.

Adaptarse a esta modalidad de consumo, implica nuevas habilidades y capacidades, además de repensar la forma de hacer empresa e incluso las estrategias de pricing para desarrollar modelos de negocios que se enfocan en el e-commerce.

Las cadenas de suministro también se ajustan: todas las experiencias de 2020 las llevan a mapear sus riesgos e identificar oportunidades para gestionarlos mediante planes de manejo de crisis y mitigación.

Desde el capital humano, el futuro del trabajo llegó antes de lo planificado, como otro de los ámbitos acelerados por COVID-19. El trabajo desde casa se adopta como una realidad que presenta oportunidades pero también desafíos, cómo trabajar el sentido de pertenencia durante el teletrabajo, qué decisiones se toman frente a bienes tangibles como las oficinas y puestos de trabajo físicos, y cómo capacitar a los empleados para adoptar habilidades entorno a la digitalización.

Para algunas empresas los modelos híbridos de trabajo, en los cuales el teletrabajo y la presencialidad se mezclan, son el punto de equilibrio.

Este año de reactivación y recuperación, se pinta de verde «con toques de café» para McKinsey. Tanto en el ámbito público como privado, hay nuevas metas en torno a la descarbonización, y el convencimiento de que la sostenibilidad no va solo de altruismo, sino de aprovechar oportunidades de crecimiento para el negocio.

3) Una nueva sociedad: ya no somos los mismos. La crisis sanitaria nos ha cambiado sin ticket de retorno: estamos en la era del #stakeholderCapitalism. Las empresas tienen claro que deben atender con equidad a las demandas y necesidades de sus diversos públicos, y por otra parte, esos públicos son cada vez más exigentes, perdonando poco y nada a las empresas. La humanización es la gran característica.

Junto con ello, viene la «resaca» de la crisis: los gobiernos comienzan a enfrentar las deudas contraídas para subsanar la crisis y los sistemas de salud hacen cambios profundos tras los aprendizajes. Junto con ello, las empresas replantean su rol y comienzan a definir cómo rediseñar espacios de trabajo, potenciar ambientes de trabajo sanos e invertir en la salud de los empleados.

 

El futuro de la industria del acero

La recuperación de la economía es verde, según las tendencias de McKinsey, lo que complica a algunas industrias. De acuerdo a la consultora, este sector clave para la economía europea, se enfrenta a tres desafíos:

1) Un aumento del exceso de capacidad tras una nueva pérdida de demanda de 10 a 15 millones de toneladas debido a COVID-19.

2) El riesgo de que los impuestos sobre las emisiones de CO2 agreguen costes y hagan que la industria sea menos competitiva.

3) La posibilidad de que la descarbonización de la industria siderúrgica de la UE28 a medio y largo plazo requiera inversiones importantes.

Las recomendaciones de McKinsey indican que los productores deben considerar cambios estratégicos en el mediano y largo plazo para asegurar su sostenibilidad económica y medioambiental: diversificar capacidades es prioritario en un contexto en que tiende a la descarbonización.

Los cambios serán el sello característico de 2021, propiciados por las oportunidades y mejoras que se han detectado. Se prevé que esta realidad afecte a todas las industrias, siendo una tendencia que llegó para quedarse.