Viernes de lectura: Branding in the Age of Social Media

30 de septiembre de 2016

No solemos recomendar lecturas en inglés en nuestro blog en español, pero nos hemos topado con este artículo de la Harvard Business Review y no hemos podido evitarlo. Se trata de un texto escrito por Douglas Holt, exprofesor de la Harvard Business School y fundador de Cultural Strategy Group, sobre los retos de construir una marca en la era de Internet y, especialmente, de las redes sociales. De todas formas, si el inglés no es lo vuestro, podéis leer una adaptación del texto en español en este enlace.

La nostalgia siempre funciona —y si no qué le pregunten a los hermanos Duffer— así que quizás sea por eso que nos ha gustado tanto Branding in the Age of Social Media.

El artículo empieza con un resumen sobre la evolución histórica de las marcas y el branding recordándonos anuncios míticos como Frito Bandito y al señor de AlkaSelzer. Vale, quizás para nosotros no sean tan memorables, pero bien podría hablar de la canción del ColaCao o de aquella mujer que buscaba a Jacq’s. ¿A que ahora sí?

Las marcas, tras convencerse de que podían involucrar a su público creando «anuncios al estilo Hollywood y a la velocidad de Internet», se toparon con una nueva tendencia que puso su capacidad de influencia en entredicho. El autor lo define como crowdculture, que sería algo así algo como «cultura colectiva», aunque para aclarar el concepto resulta muy útil el siguiente fragmento que extraemos del artículo:

«Hoy en día es posible encontrar una crowdculture alrededor de cualquier tema: espresso, el desvanecimiento del sueño americano, novelas victorianas, muebles hechos a mano, libertarismo, nuevo urbanismo, impresión 3D, anime, avistamiento de aves, educación en el hogar o barbacoas».

Las redes sociales han expandido el alcance de estas subculturas, pues ya no necesitan vivir en la misma ciudad para juntarse y hablar de sus intereses. Ahora basta con un clic. Las redes sociales han conectado comunidades que están geográficamente aisladas incrementando la intensidad de colaboración social. El efecto de las producciones colectivas de estos grupos afines es un nuevo modelo para generar nuevas ideas, productos, estéticas, etc.

El autor también habla de la influencia de ciertos miembros de estos grupos y los compara con la influencia de grandes marcas. CocaCola, McDonalds o Redbull compiten por tener la atención —en número de seguidores— de la que disfruta una sola persona en canales como YouTube y que es, en algunos casos, hasta 200 veces mayor que la suya.

Tras repasar las estrategias que han funcionado para algunas de las marcas más famosas —Dove, Nike, Axe, entre otras—, el autor ofrece algunas pistas sobre cómo construir una marca capaz de influir en la cultura y aumentar su relevancia en la sociedad donde opera.

Te lo contaríamos encantados, pero a pesar de que también hay una crowdculture incluso alrededor de los spoilers a nosotros no nos gustan nada.

Puedes leer el artículo original en inglés aquí.