Yo (sí) confío en el talento

31 de mayo de 2018

Isaac Newton citaba a Bernardo de Chartres para hablar de sus predecesores en una carta que envió a su colega Robert Hooke. «A hombros de gigantes», escribía Newton. Se refería a aquellos «gigantes» de los que había aprendido, cuyos escritos le permitieron avanzar en el saber para, finalmente, aportar algo tan valioso a la sociedad y dejar un legado que conocemos todos hoy. No es baladí que cada vez que entro en Google Académico para hacer una búsqueda aparezca esta idea subrayada. Al fin y al cabo, todo lo que sabemos hoy se lo debemos a otros.

He hablado en más ocasiones del legado, pero debo insistir en este punto, porque no vale cualquier cosa. La formación y el conocimiento nos permite avanzar a hombros de gigantes. Sin ellos, somos entes aislados incapaces de ver nuestras limitaciones y trabajar nuestras fortalezas. La formación necesita gente con ganas y capacidades —talento—, y este talento crece y se desarrolla con los años, a través de la formación, la experiencia y la curiosidad. Si se aísla, pierde fuerza y por eso es, ahora mismo, una clave estratégica dentro de la empresa. Así lo asegura también Bain & Company en su informe Labor 2030: The Collision of Demographics, Automation and Inequality cuando afirman que el reto para las compañías del futuro será atraer y mantener a personas de gran talento a través de reconsiderar el negocio y su estructura.

No son los únicos que hablan de talento, últimamente este tema aparece por todos lados. Hace poco salió el estudio 2018 Global Human Capital Trends de Deloitte, en que se aseguraba que el capital humano y social se ha convertido en algo tan importante como el capital relacional o el financiero, si no más. Esto va a hacer que convertirse en una empresa social, y comportarse como una buena ciudadana, sea parte de la estrategia a nivel CEO. Necesitamos, por tanto, líderes más estratégicos, con una visión más amplia, capaces de aglutinar varios campos y áreas, y con profundos valores éticos, tal y como indica la última y reciente edición del Global Communications Report. Como indica Fred Cook, director de la USC Annenberg, en este mismo informe: «si crees que la profesión ha cambiado, estás en lo cierto. Si piensas que el cambio se detendrá, te equivocas».  

Hace unos días leía también sobre la necesidad de liderazgo en los profesionales de la comunicación en el blog de José Manuel Velasco, director de Global Alliance. Según Velasco, gran profesional y amigo, tiene dos interpretaciones. La primera, la de ser conscientes de la necesidad del liderazgo que deben ejercer los profesionales de la comunicación para dirigir una función cada vez más estratégica; y la segunda, que para llevarlo a cabo se deben desarrollar más habilidades de gestión para convencer a los altos directivos de la contribución a la generación de valor de esta área.

Precisamente la Universidad Huddersfield encolaboración con otras 10 universidades y con el apoyo de la Global Alliance ha lanzado recientemente un informe sobre este tema. A Global Capability Framework for PR and Communication Management Profession recoge las características, habilidades y capacidades que tiene que tener cualquier comunicador para desempeñar con éxito su función. Las exigencias para cada puesto crecen cada día. Esta investigación, en la que he participado en representación de Corporate Excellence – Centre for Reputación Leadership, ha sido liderada por la prestigiosa profesora Anne Gregory, docente también de nuestro curso ejecutivo The Global CCO y la gestión estratégica de los activos intangiblesque organizamos junto con ESADE. También participa Elena Gutiérrez, de la Universidad de Navarra, aliada estratégica de Corporate Excellence y amiga mía.

Tras la «bibliografía» llegamos al punto donde lo había dejado: el legado. Cuando miro atrás y reflexiono sobre el legado que pueda dejar, de uno de los principales aspectos de los que me siento más orgulloso es del grupo de alumni de los intangibles, de esas personas y profesionales a los que he ayudado a formarse en un campo de conocimiento de vital importancia para la gestión empresarial. Por ello, no me cansaré de hablar de nuestro curso estrella, The Global CCO y la gestión estratégica de los activos intangibles, que forja a los comunicadores del futuro con las herramientas necesarias para mirar adelante sin miedo. Es, sin duda, una apuesta por el talento para que los grandes profesionales se formen, crezcan y lleguen a la cúpula directiva para aportar su pensamiento estratégico, tan necesario en los tiempos que corren. Me inquieta que cuando hablo con cazadores de talento me digan que no encuentran perfiles sólidos para la gestión excelente e integrada de los intangibles. Yo siempre respondo lo mismo: que desde Corporate Excellence – Centre for Reputation Leadership hemos creado una cantera de expertos en este ámbito, y que es un grupo que, afortunadamente, crece año tras año. Saber que estoy participando en un proyecto de tal envergadura y que estamos creando profesionales con una nueva mirada y conocimiento experto y aplicado en la gestión estratégica de los intangibles es algo que me emociona profundamente. Por ello, enfatizo mi gesto: yo sí confío en el talento. Tengamos siempre presente que para avanzar hay que apoyarse en los hombros de otros, hay que ser curiosos y mantener siempre un aprendizaje constante. Confiemos en nuestros gigantes y convirtámonos en los gigantes de otros.