La voz del CEO en la reputación corporativa

08 de mayo de 2019

Las nuevas generaciones esperan que los CEO se posicionen por los asuntos relevantes que preocupan a la sociedad. Se trata de una demanda cada vez más imperativa que poco poco se va convirtiendo en exigencia. Sin embargo, esto que puede parecer una presión es también una oportunidad para las empresas, y en particular para dar voz a los CEO. Implica que estos, como líderes y representantes de su organización, sean capaces de conectar la empresa y su trabajo con temas sociales, medioambientales y económicos.

En la jornada «La voz del CEO en la reputación corporativa» que organizamos junto a Reputation Institute y Thinking Heads, se habló mucho de la manera en que el contexto está obligando al CEO a cambiar la forma de liderar y gestionar. Antes, el rol del CEO era algo muy político y enfocado exclusivamente en el crecimiento económico de la organización; hoy esto sigue siendo parte muy importante de la gestión, pero se añade otra capa más, que junto a los logros estratégicos incorpora los sociales. El CEO tiene que mostrar que no solo su compañía, sino también él mismo, está implicado en los asuntos que preocupan a la sociedad.

Durante esta misma jornada Reputation Institute presentó las principales de las conclusiones de su estudio sobre CEO en España:

  1. Baja notoriedad: los CEO tienen poca presencia y apenas son conocidos. Tan solo un 20% de los CEO en España tienen una suficiente tasa de notoriedad (>40%)
  2. No existe correlación entre notoriedad y buena reputación. Sin embargo, está si que está relacionada con la familiaridad: un mejor entendimiento sobre los temas en que está implicado el CEO aumenta la reputación.
  3. La reputación del CEO impacta en la empresa
  4. La responsabilidad es uno de lo pilares más importantes de la reputación del CEO que actúa como multiplicador.

El exceso de información al que estamos expuestos no ha hecho sino reforzar el valor de las opiniones e información transmitida por líderes y personas de autoridad. En este contexto, la reputación es muy importante para ser escuchado en medio del ruido informativo. El CEO tiene que ser reputado, pero no vale cualquier manera, tiene que serlo precisamente por su capacidad de posicionarse y adoptar una postura activa ante los retos y desafíos que percibe en su entorno, conectando con estos la actividad de la empresa. Se trata de convertir al CEO no solo en portavoz sino en la persona que pueda entrar en sitios que la organización o la marca no puede.

El futuro de la comunicación pasa por hacer que otros hablen positivamente de nosotros, y lo harán solo si quieren. Lo harán en la medida en que se identifiquen con nuestro propósito. Por eso, la confianza y la reputación son elementos clave para la gobernanza de las empresas. La empresa que genera admiración, respeto y confianza atrae el talento y obtiene la licencia social para operar.