Nuestra responsabilidad con la información no financiera

22 de marzo de 2018

El otro día asistimos a un aula abierta del Seminario Permanente de la cátedra de Ética Económica y Empresarial de la Universidad Pontificia Comillas y hemos decidido preparar este post para reflexionar sobre información no financiera y RSC.

Estamos seguros de que el nuevo Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) del que os hablamos el otro día en esta entrada y la trasposición de la Directiva europea sobre información no financiera van a marcar la agenda de la gestión de intangibles de este año. Su objetivo no es otro que «mejorar la sostenibilidad y aumentar la confianza en los inversores, los consumidores y la sociedad en general».

Durante el aula abierta, Javier Faleato, director general del Instituto de Auditores Internos, ponía sobre la mesa la necesidad inminente de reportar sobre información no financiera, al margen de la nueva regulación. Según afirma, hay principalmente tres razones interconectadas que lo avalan: inversores, consejo de administración y consumidores. Estos tres grupos se han dado cuenta de la relevancia de los temas de responsabilidad social, y los tienen cada vez más en cuenta en sus decisiones con y para la empresa.

Sin embargo, parece que algo no termina de funcionar y nos da la sensación de que el término de RSC se usa tanto que a veces puede llegar a sonar vacío. Igual que cuando repites tanto una palabra que al final dudas de su significado. Se trata de un tema complicado que debemos reflexionar desde el ámbito profesional y aunque el papel del auditor es necesario, no suficiente.

El auditor actúa como herramienta de control, pero para lograr dar esa vuelta de tuerca y recuperar el significado del termino responsabilidad corporativa, el ideal que habría que marcase es la voluntariedad. Al fin y al cabo, el motivo por el que se actúa es importante, tanto en el efecto directo como en el largo plazo. Solo así podremos generar algo creíble, que inspire confianza y, en consecuencia, que sea sostenible en el tiempo.

La pérdida de confianza en general de la que hablaba Edelman y a la que ya hemos hecho referencia en multitud de ocasiones en este post tan solo es un agravante de un problema que ya existía. Jordi Jaumà, editor de Diario Responsable, sacó el tema durante el debate al señalar que, aunque estén auditados, la gente no se cree los informes si no hay acciones que los respaldan. Lo que se necesita son muestras de responsabilidad en la realidad diaria de las personas. Como apuntaba Jaumà, esta directiva brinda una oportunidad valiosa para demostrar a las personas lo que la empresa hace y qué hay detrás de cada producto que compra. Nuestra responsabilidad empieza por saber aprovechar esa gran oportunidad.