Nuevas definiciones para un mejor futuro en el tejido empresarial

23 de octubre de 2020

La nueva normalidad a la que nos ha llevado COVID-19 ha cambiado las expectativas de todos los consumidores de manera global, forzando a las compañías a replantearse cómo actúan y cómo se comunican.  En medio de la pandemia, mientras las personas y las empresas luchan por mantenerse a flote, los líderes de las áreas de marketing y comunicación de las empresas se estaban enfrentando la crisis de una manera diferente.

Para que una compañía siga siendo relevante y confiable para sus consumidores, necesita claridad y transparencia en la información que comunican a sus públicos. El contenido que entrega tiene el poder de construir relaciones a largo plazo con clientes, empleados y accionistas, e incluso puede impulsar el comportamiento del consumidor hacia una fuerte lealtad con la marca.

En el lanzamiento de «El Diccionario de la Reputación y de los Intangibles Empresariales» de Villafañe y Asociados, Justo Villafañe (CEO de la consultora),  Antonio Garamendi  (CEO de CEOE) y Antonio Huertas (CEO de Mapfre), hablaron de la importancia de contar con conceptos en torno a los intangibles del mundo empresarial, como la reputación, confianza y comunicación dentro y fuera de las empresas, elaborándose de manera colaborativa con el tejido empresarial de 13 países.

Una de las palancas más importante para la reputación de una empresa es la confianza que tienen los grupos de interés, cultivada a partir de los comportamientos de las compañías y la satisfacción de las expectativas de los stakeholders.  En estos tiempos tan desafiantes, las empresas son una pieza esencial para salir de la crisis, por lo que la gestión de su confianza es más relevante que nunca. Pero esto solo será posible si avanzamos hacia un modelo de desarrollo económico auténticamente sostenible.

En cuanto a la comunicación, hoy en día la vía para lograr el equilibrio es el walk the talk: las compañías deben bajar a la práctica todo aquello que prometen y comunican, aterrizándolo en acciones concretas. Las personas ya no confían en las palabras, necesitan verlo y experimentarlo por si mismas para poder creérselo. Por ende, es vital que las compañías sean transparentes y comuniquen con claridad y honestidad lo que hacen, siendo capaces de transmitir confianza y generar vínculos de valor, no solo con sus clientes, sino con el conjunto de la sociedad y con todo el entorno al que impactan de manera directa o indirecta.

La sostenibilidad es otro de los aspectos que está en el radar de los consumidores. Necesitan saber que sus marcas contribuyen a un mundo mejor, con valores y expectativas coherentes con las de ellos. De hecho, se está convirtiendo en un driver más relevante incluso que el precio o el producto a la hora de decidir una adquisición.

Por lo tanto, la inversión sostenible es fundamental para obtener resultados exitosos en el largo plazo y disminuir riesgos. Invertir en reputación e intangibles es la forma de diferenciarse y sobrevivir a una pandemia como Covid-19.