Potenciar las soft skills de los empleados: convertir lo intangible en tangible

27 de enero de 2020

El valor de los intangibles en la empresa no ha dejado de crecer en los últimos años. Según el estudio Global Intangible Finance Tracker (GIFT) publicado por Brand Finance el 48 % del valor empresarial mundial es intangible, aunque casi el 80 % de estos activos permanecen ocultos, no se activan en los balances o no son reconocidos por la normas contables actuales. Es necesario identificar y medir cuáles son estos activos intangibles para ser capaz de gestionarlos adecuadamente y beneficiarse, así, del valor que generan para la empresa. En esta ocasión comentaremos brevemente cómo potenciar las soft skills de los empleados es clave para contribuir a este proceso.

Como afirma el informe Global Capability Framework desarrollado la Universidad de Huddersfield en 2018, las soft skills están adquiriendo cada vez más relevancia entre las aptitudes y capacidades que debe tener un director de comunicación. Trabajar este tipo de habilidades con los empleados, por lo tanto, está ganando protagonismo de cara a mejorar sus aptitudes naturales, así como para atraer y conservar el talento incrementando su satisfacción y sentimiento de pertenencia.

Sin embargo, existen obstáculos a los que tiene que hacer frente cualquier empresa dispuesta a poner en valor sus activos y recursos intangibles:

  1.  La dificultad en que se encuentran los líderes para identificar y comprender qué dictamina el éxito y el fracaso en el desempeño individual de sus empleados.
  2. La dificultad de encontrar mecanismos para contabilizar y medir el valor de estos intangibles.

Algunos de estos intangibles no son fácilmente identificables; ya que, bien por falta de conocimiento o de medios para gestionarlos, pasan desapercibidos para la compañía con la consiguiente pérdida de valor económico. Ante esta situación, el liderazgo desempeña un papel clave. Un buen líder será aquel capaz de poner en valor y desarrollar las soft skills de sus empleados, reconociendo acciones que sobrepasan lo meramente profesional y que, aun así, potencian la productividad, reducen el ausentismo y, por ende, incrementan la rentabilidad empresarial. Los empleados se coronan como uno de stakeholders más importantes de la comunicación actual, así que no debemos menospreciar cualquier actividad que nos acerque a ellos.

Como confirma el estudio que Voluntare publicó en 2018, el voluntariado corporativo es una de las herramientas clave para potenciar estas «habilidades blandas» entre los empleados. Según este estudio, «el Voluntariado Corporativo mejora en un 27% el sentido de propósito del empleado». Habilidades como el trabajo en equipo, la conciencia social, la adaptabilidad o la productividad crecen con actividades que generan un impacto en un colectivo en riesgo de exclusión o una causa ambiental, produciendo un triple beneficio: para el empleado, para la empresa y para la ONG o colectivo social al que representa.

La puesta en práctica en diferentes entidades muestra que, por lo general, suelen funcionar muy bien actividades mixtas en las que se comparte el trabajo con personas con discapacidad o en riesgo de exclusión social. Por ejemplo una jornada de reforestación en la que los empleados trabajan junto a personas pertenecientes a estos colectivos para tener un impacto ambiental. El impacto medioambiental que puedan tener acciones de este tipo es mínimo frente los beneficios que pueda generar desarrollando la conciencia ambiental o poniendo en valor y potenciando aptitudes como el trabajo en equipo, la adaptabilidad o la empatía. Además, como afirma Álvaro Hita, CEO de HelpUP, en una entrevista en El Autónomo Digital «el voluntariado corporativo o las acciones de team building se presentan como una gran oportunidad para enseñar a los empleados cuáles son los valores de la empresa y como están presentes en el día a día de la compañía», lo que también puede contribuir a retener el talento en las empresas.

Pero el 2020 parece que destacará por ser el año de la medición y el reporting no financiero, así que desde Corporate Excellence – Centre for Reputation Leadership no podríamos cerrar este post sin hacernos la pregunta clave. ¿Todo esto como se mide? El auge de este tipo de actividades está provocando que cada vez existan más herramientas para potenciarlas y medirlas. Como ejemplo nacional, HelpUP es una de las entidades que avanza en la profesionalización de este campo. Su herramienta digital RSC Manager permite medir, de forma automática, los impactos producidos con este tipo de iniciativas, así como las soft skills que los empleados van desarrollando.

Gracias al compromiso corporativo y la innovación empresarial, estamos avanzando en tangibilizar el valor que pueden generar nuestros activos y recursos intangibles. Pero todavía queda mucho camino por recorrer y no cabe duda de que deberemos construirlo colaborando, escuchando y midiendo.