TransveRSa 2019: transversalidad y RSC como motores del cambio

03 de julio de 2019

«Actualmente existen pocas voces que cuestionen el consenso alcanzado sobre lo necesario de un enfoque sostenible en el desempeño de empresas y organizaciones. Sin embargo, para la incorporación efectiva de criterios éticos, ambientales y sociales en el enfoque estratégico es imprescindible un profundo cambio cultural hacia concepciones más transversales en la toma de decisiones, y esto solo será posible a partir de un conocimiento real de la labor de las distintas áreas de la empresa». 

Así comenzaba la noticia que presentaba la última edición de TransveRSa: el encuentro anual sobre sostenibilidad y negocio responsable impulsado por la Asociación Española de Directivos de Responsabilidad Social (DIRSE), Corporate Excellence – Centre for Reputation Leadership y la Asociación de Directivos de Comunicación (Dircom). Y es que no cabe duda de que es imprescindible lograr aterrizar, integrar y profesionalizar la sostenibilidad corporativa. Con este objetivo TransveRSa 2019 reunió a más de 200 profesionales de diferentes áreas que se interesaron en debatir y reflexionar sobre ello. Ellos mismos destacaron tres claves básicas para logar una correcta gestión corporativa:

  • Integrar activos y recursos no financieros en la cuenta de resultados

  • Que exista un compromiso real de la alta dirección

  • Y que sea transversal en la organización

El propio programa de TransveRSa 2019 trató de desarrollar estos tres aspectos profundizando en el vínculo existente entre el área de RS/Sostenibilidad y los dos departamentos de Gestión de Riesgos y Experiencia Cliente. A lo largo de la mañana pudimos disfrutar de tres paneles principales:

La presidenta de DIRSEElena Valderrábano, concluía la jornada destacando que «la transversalidad debe avanzar más en las empresas españolas como una nueva manera de hacer las cosas. No en vano, según el II Estudio de la función dirse en la empresa española 2019, los dirses identifican la falta de cultura de transversalidad, como uno de los obstáculos que impedían el avance de la función de RSC/Sostenibilidad en sus compañías».

De todas estas ponencias e intervenciones desde Corporate Excellence - Centre for Reputation Leadership quisimos extraer un listado de aprendizajes que nos ayuden a detectar los pasos y los retos que tenemos por delante a la hora de lograr una gestión de la sotenibilidad transversal. 

  1. Hay que acabar con la política de silos. La función de RSE es posible si hay transversalidad, generosidad y si se trabaja en equipo para lograr un mismo objetivo. En los últimos años, responsables de departamentos como riesgos se han acercado a las áreas de comunicación o responsabilidad social, entre otras. Trabajar unidos es la única manera de conseguir un mundo más sostenible y humano. La responsabilidad social, además, también debe estar presente en otras áreas como estrategia, compras y finanzas.
  2. La economía circular: fuente de innovación. Surgen nuevas propuestas que invitan a la reflexión sobre la forma en la que se producen, consumen y reutilizan los recurso. Se buscan nuevas formas de innovación para avanzar hacia un ecosistema social y económico más responsable y sostenible. Las iniciativas pueden venir propulsadas desde las grandes a las medianas y pequeñas empresas.
  3. La medición es importante. Lo que no se sabe medir, no se puede gestionar adecuadamente. Por ello, la cuantificación del impacto de la sostenibilidad en el negocio es una parte importante para su integración y consolidación en la coalición interna de poder de la organización. Se deben trabajar métricas que reflejen el impacto positivo de la función, para conseguir, así, el apoyo en la alta dirección
  4. Uno de los riesgos más grandes en el territorio de la labor social y medioambiental es la pérdida de confianza. Por ello, se deben tener en cuenta acciones que permitan aumentar la transparencia en el proceso, como el blockchain, que permiten la trazabilidad de los datos y el seguimiento, por ejemplo, de las cadenas de suministros, la producción, etc.
  5. Surgen nuevos tipos de organizaciones con las que entablar alianzas. Se deben contemplar nuevas figuras, como empresas sociales, que a día de hoy terminan por establecerse como ONG a falta de una figura más concreta que las defina. Por ello, desde la empresa, no se debe prestar tanta atención al tipo de persona jurídica ni a la marca o nombre de esta, sino al proyecto o causa social en sí.

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Para más información, el microsite de TransveRSa 2019.